lunes, 20 de noviembre de 2017

Una de estrellas, por favor.



En 2014 el cocinero con más estrellas Michelín se rebelaba contra ellas y no lo hacía solo.

El artículo en si venía diciendo algo así "Los quince cocineros franceses más célebres con Alain Ducasse a la cabeza se rebelan contra las estrellas Michelín y para ello han fundado un colegio profesional para reconocer y premiar la vuelta de la cocina tradicional, sana, natural y sin «enjuagues ni artificios»" Otros cocineros españoles están siguiendo el mismo camino que nuestros vecinos franceses, me alegro que por fin acabemos con tantos nombrecitos que rozan lo cursi, de tanta parafernalia y de tanta tontería y estupidez, esta vez no me disculparé, la idiotez es mas interesante que la inteligencia: La inteligencia tiene limites, la idiotez no.Restaurantes, hoteles, bares de tapas y hasta establecimientos de turismo rural son analizados por un equipo de inspectores que se encargan de otorgar (y quitar) uno de los mayores reconocimientos en la hostelería de hoy.Por todos es conocido que el hermetismo de Michelín por esta época es mítico.Ya me cansé de escribir formal, de todas formas creo voy a unirme a Alain Ducasse, xd.

Ya hace unos años atrás escribí sobre dicha mención por las que muchos venden su alma al diablo en un cruce de cuatro caminos, todo por una guía creada por unas empresa de neumáticos para indicar donde se debería parar a comer en ruta y ya se ha vuelto un evento de mercenarios.Una cocina de vanguardia, creativa, de calidad y tan exquisita como la que reflejan los restaurantes galardonados por Michelin no es apta para todos los bolsillos, como era de esperar.
Para no meterme en líos innecesarios escribiré en primera persona, pero seguro hay muchos como un servidor, a mi seguro no me la dan por dos motivos, el primero porque no estoy en venta y prefiero el rollito familiar con mis clientes, el segundo porque mi estilo de cocina es informal, moderna, divertida y dinámica, lejana a la rectitud de los restaurantes predilectos de Michelín, hay una tercera pero prometí no decir tacos, lo dejaré en que valoro más la opinión de un cliente que de un anónimo que elije al dedo. ¡¡¡ Dios salve a la reina!!!
Lo dicho, muchos cocineros se van dando de baja de estas historias para no dormir y valoran mas dedicarse a lo importante que es el cliente de a pie,otros porque saben que no todo el mundo puede pagar la pasta que sale un cubierto en este tipo de garitos galardonados y otros por esos rumores cada vez más alzados de que una estrella cuesta seis mil pavos, aunque se supone a los "críticos especialistas" de la Michelín ni se les compra ni se le soborna.
Termino diciéndoles que el diablo antes de ejercer como tal era un ángel.

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